PARQUE NACIONAL DE ORDESA Y MONTE PERDIDO
 
El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es el más hermoso y salvaje espacio protegido de los Pirineos.

El emplazamiento céntrico de Boltaña, en el Km. 443 de la N-260 y cercana a la carretera A-138, hace que la población se encuentre situada de forma inmejorable para acceder a todos los valles del Parque Nacional.

El Parque Nacional, tras la ampliación del año 1982, cubre en su totalidad el macizo de Monte Perdido (3.348 m.) con los cuatro valles que nacen de él: El valle de Ordesa, el Cañón de Añisclo, las Gargantas de Escuaín y el valle de Pineta.

Cada valle es diferente entre sí y en su diferencia es difícil siempre determinar cuál es más hermoso e interesante para visitar. Todos poseen una rica fauna y flora de alta montaña, con especies excepcionales, como el quebrantahuesos.

Rutas en el Parque Nacional:

En el valle de Ordesa hay muchas posibilidades, aunque la excursión más conocida es el ascenso a la Cola de Caballo desde la Pradera. Junto a Ordesa es muy atractivo también visitar el valle de Bujaruelo, donde se pueden realizar diversas excursiones.

En el valle de Pineta es un paseo el camino a los Llanos de Lalarri, que arranca desde la ermita de Pineta. Al fondo del valle es un paseo también subir por la pista hasta el inicio del camino de Marboré para ver las cascadas del los ríos Cinca y Lalarri. La subida al lago de Marboré es para montañeros preparados.

Cañón de Añisclo. La parte baja se puede recorrer en coche desde Puyarruego hasta la ermita de San Úrbez. En temporada, la vuelta en coche se realiza por Buerba. Desde la ermita de San Úrbez hay un camino que recorre el cañón pasando por La Ripareta, la Font Blanca hasta el Collado de Añisclo, en una excursión larga. A Añisclo se puede acceder también desde Sarvisé en el valle de Broto.

Gargantas de Escuaín y Tella. A las gargantas de Escuaín se puede acceder desde Puértolas y desde Tella. Por la carretera de Tella hay un desvío a Revilla, desde donde se accede andando al mirador de las gargantas. En Tella hay un dolmen y una interesante ruta de ermitas antiguas, a las que se accede en un corto paseo y desde donde se divisa una de las panorámicas más impresionantes del macizo de Monte Perdido y del valle del Cinca.